lunes, 18 de agosto de 2014

la parábola del tonto.

Este es el único sitio donde sólo tu puedes leerme, puedes sentirme, pero obviamente no lo harás. Da igual, nunca he sabido de alguien que tenga interés en leerme y que se sienta bien, identificado o que sienta alguna emoción con aquello. En fin, esto no va para nadie, ni para ti, ni para alguna cosa ni por algún hito en especial, esto es por mi. 
Hace muchísimo tiempo que no me sentía de esta manera tan rara, tan nada, tan poca cosa, hace mucho tiempo que no lloraba durante tanto rato, hace mucho tiempo que no deseaba dormir desesperadamente para poder calmarme y descansar un poco (llorar cansa, jaja) y creo que nunca en todo este tiempo me había sentido así de nada, de vacía y sola estando tan bien acompañada, y odio ese sentimiento, los conozco tan bien que me da miedo, volver a sentirlo, no quiero pasar más noches así, con insomnio y dolor de cabeza, con la necesidad de tener que limpiar mis lágrimas cada tres palabras, tan errada y tan fácil de pasar de largo,  como se diga, no sé si podré levantarme mañana, no sé si tendré fuerzas para fingir que nada pasó, ya incluso me están doliendo los oidos de aguantar tanto, sensación de mierda. Ya no la soporto, después de tanto tiempo. quiero gritar, quiero irme lejos, olvidarme de todo y de todos, hasta de mi nombre. No conocer a nadie y que nadie me conozca, ser alguien completamente irrelevante y no hacer daño a nadie, no hacer mal ni bien a nadie. Llevo 21 minutos pensando, escribiendo y haciendo muchas otras cosas y no puedo parar. Mis ojos me pesan, mi cabeza y oidos me duelen y mis párpados están hinchados. Pero estoy a full, no puedo dormir sólo por pensar. Como sea, seguiré pensando lejos del computador y cerca de mis especie de purgatorio, no es sano tener este nudo. Y como tengo la autorización de introducir mis dedos en mi boca y vaciarme, lo haré, lo volveré a hacer, por muy doloroso que recuerde que era.

Ya estoy escribiendo estupideces. Y mañana tengo clases. Muy bien estúpida.