En realidad este día ya no tiene nada de especial, ya no quiero que sean las 12 para llamar a alguien para desearle un feliz año nuevo, para jurarle por lo más verdadero que estaré ahí, no. Esas cosas ya no me emocionan, ya no significan nada, creo que cada día todo vale menos, que me pudro yo un poco más con cada acto, cada palabra que escucho, no creo que pase algo extraordinario, algo que me haga olvidar por un momento que en esta casa ya no hay una familia, se destruyó, por la intransigencia, por el egoísmo, y quién paga? nosotras; aquí estoy con la lágrima a flor de piel, esperando un abrazo, un beso, un cigarro, una cerveza, una caminata, o simplemente la hora de dormir
Qué horrible que cada término e inicio de año, sea más agobiante, más lento y conflictivo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario